[…los datos de la Agencia Nacional de Policía muestran que un total de 37.227 personas que vivían solas fueron encontradas muertas en sus casas, y las personas de 65 años o más representaron más del 70%.] Hafsa Khalil. BBC News. 30 agosto 2024
La soledad, una condición humana que históricamente se ha percibido como una consecuencia involuntaria de circunstancias desfavorables, está evolucionando hacia una elección consciente en el siglo XXI.
Este cambio, sin embargo, no es solo una decisión individual; es un reflejo de una tendencia social más amplia hacia el individualismo, un movimiento que podría tener consecuencias devastadoras si no se aborda adecuadamente.
En este artículo de la BBC, se expone el creciente fenómeno de las personas que optan por vivir solas y una de las dramáticas consecuencias.
Aunque esto puede parecer un símbolo de independencia y autonomía, es esencial cuestionar si esta elección es verdaderamente voluntaria o si es el resultado de una presión social sutil que nos empuja hacia el aislamiento.
Vivir Solo: Entre la Elección y la Necesidad
Históricamente, la familia ha sido la red de apoyo más sólida y poderosa, un pilar fundamental para la cohesión social. Sin embargo, en una sociedad que valora cada vez más la autosuficiencia y el éxito individual, la familia está perdiendo su centralidad.
Este desplazamiento no es accidental; parece ser un síntoma de una agenda más amplia que favorece la fragmentación social.
Fomentar la individualidad, ya sea a través del miedo a no poder sustentar un modelo familiar o mediante la exaltación del egoísmo, se está convirtiendo en un caballo de batalla para quienes, consciente o inconscientemente, socavan el poder de las estructuras familiares.
La soledad, en este contexto, no es solo una elección de estilo de vida, sino un síntoma de una crisis social más profunda.
El Impacto de la Soledad en la Salud y el Bienestar
No podemos ignorar que somos seres sociales por naturaleza.
Vivir solo puede ser una opción válida para algunos, pero no podemos tratar esta elección como si fuera una tendencia inocua o neutral. Las consecuencias del aislamiento social son reales y están bien documentadas: aumento de problemas de salud mental, menor esperanza de vida y un deterioro general del bienestar.
La soledad, que algunos definen como la epidemia del siglo XXI, requiere una respuesta social tan contundente como la que daríamos ante cualquier otra crisis sanitaria.
Factores Sociales Detrás del Aislamiento
Es imperativo que empecemos a «vacunarnos» contra los efectos de la soledad.
Esto no significa solo ofrecer más apoyo psicológico o servicios sociales para quienes viven solos, sino abordar de raíz los factores que están llevando a tantas personas a elegir este camino.
Necesitamos fomentar redes de apoyo, revivir el sentido de comunidad y, sobre todo, revalorar el papel central de la familia en nuestras vidas.
¿Cómo Podemos Enfrentar la Crisis de la Soledad?
Y tampoco podemos permitir que la soledad se convierta en la norma, ni podemos aceptar que la respuesta a esta crisis sea simplemente paliativa.
La verdadera solución radica en fortalecer nuestras redes sociales y familiares, en promover la cohesión en lugar del aislamiento, y en reconocer que, aunque vivir solo puede ser una opción, no es, ni debe ser, la única opción en una sociedad que aspira a ser verdaderamente humana.
Reconectando con la Esencia de la Vida en Comunidad
En un mundo cada vez más interconectado digitalmente, el reto es mantener esa conexión en nuestras vidas reales y cotidianas. La soledad no debe ser vista como un destino inevitable, sino como una llamada urgente a reconstruir el tejido social que nos sostiene a todos.
Este artículo también me ha recordado un documental muy interesante que vi hace unos años y que merece la pena ver: «La Teoría Sueca del Amor».
Me ha recordado la necesidad de empezar a configurar modelos de sostenimiento, preventivo y activo, que reduzca ese posible futuro donde la independencia y falta de red social nos cobre un precio muy caro al final de nuestras vidas.
¿Qué hace falta para ser menos reactivos y apostar más por la prevención de la soledad? Basta ya de tantos planes para combatir la soledad en la vejez y luchemos más por el fomento de planes preventivos en la juventud y en el adulto joven.